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Mi reloj de arena

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Siempre me han fascinado los relojes de arena.De pequeña me regalaron uno y recuerdo como me quedaba ensimismada viendo pasar el tiempo a través de esos granitos dorados que parecían estrellas, era como tener un pequeño universo entre mis manos . Era entonces dueña de mi tiempo, los veranos se hacían interminables, y los inviernos pasaban lentos y fríos. Siempre me preguntaba que pasaba con esos minúsculos granitos que se quedaban pegados al cristal y no conseguían pasar al otro lado del reloj, ¿era tiempo perdido? O quizás momentos entrañables  que se quedaban atrapados en ese pequeño universo y se negaban a traspasar la barrera del tiempo. Al volcar el reloj su forma se convertía en el símbolo del infinito.                                                         Cada uno llevamos un reloj de arena interno que se activa en el momento justo de nacer y se va vaciando al principio lentamente y después nos da la sensación de que va más rápido , pero si lo observamos detenidamente siempre lleva el mismo ritmo .El presente es ese momento efímero que ocurre al pasar por el embudo quizás como es el espacio más estrecho no le damos tanta importancia y sin embargo es lo que nos hace fluir.Debemos procurar que no se rompa el frágil cristal que envuelve esa arena dorada y ser conscientes de que se vacía y se llena .Procuremos pues  que se llene de más buenos momentos que de malos y eso, aunque no del todo , la mayoría depende de uno mismo.

27/12/2020 09:09. Autor: devaneos #. Devaneos y desvaríos

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